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Viñedo: A una altitud de 530 m. y con un suelo arcillo-calcáreo y pedregoso.
Vino: De intenso color cereza picota con tonalidades granate, aunque aun se aprecian destellos violetas reflejo de su persistente frescura y potencial de envejecimiento. Es sorprendente su componente glicero-alcohólica, la cual nos adelanta la untuosidad que posteriormente nos encontraremos en boca.
En nariz es muy intenso y complejo, destacando inicialmente los aromas especiados y balsámicos dominantes en la variedad graciano sobre un fondo de fruta madura, aunque a medida que insistimos el vino se abre dejando salir el regaliz propio del tempranillo adornado de tonos sutiles de la crianza en barrica. La madera está muy integrada, y en todo momento domina la fruta.
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